• PRECISIÓN. DEDICACIÓN. PASIÓN.

     
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La individualidad nunca ha formado parte de la cadena de producción

 
 

Las diferentes tecnologías como la tecnología radiocontrolada, la mecánica y la de cuarzo requieren el desarrollo de procesos a medida propios dentro de la producción. La producción empieza una vez todos los componentes de fabricación han pasado los controles de calidad y se han dado por buenos.

Tras el montaje de la esfera, la colocación de las manecillas y el acoplamiento en la caja, el reloj radiocontrolado se somete a unas pruebas técnicas especiales como,

 

por ejemplo, una prueba de sensibilidad de recepción de la señal horaria en las diferentes frecuencias, en el túnel del tiempo propio de la empresa.

Un reloj mecánico de Junghans queda a cargo de un solo montador o de un equipo pequeño que pone toda su atención en él y que se hace responsable del mismo, desde que lo coge por primera vez hasta la regulación, la verificación de la reserva de marcha y la prueba de estanqueidad finales.

 
 

IDEAS. INSPIRACIÓN. INNOVACIÓN.

 

IDEAS. INSPIRACIÓN. INNOVACIÓN.

 

IDEAS. INSPIRACIÓN. INNOVACIÓN.

 

Todo comienza con una idea

 

Las ideas, las innovaciones y el diseño tienen una larga tradición en Junghans.

Antes de que un reloj Junghans recorra el camino hasta la muñeca de su dueño se hacen estudios de mercado para conocer las tendencias actuales y se desarrollan nuevas tecnologías en los departamentos de la empresa. Este creativo proceso es el origen de todos los relojes de Junghans. Y esto desde hace más de 150 años.

 

Junto a la legibilidad, además, se someten a prueba, naturalmente, la funcionalidad, el manejo ergonómico y criterios técnicos de fabricación, así como de montaje. Una vez han sido resueltas con satisfacción todas estas cuestiones por parte de nuestros diseñadores y constructores, se fabrica cada uno de los componentes.

Queda claro que la calidad siempre es nuestra máxima prioridad.

 
 

HECHO EN SCHRAMBERG.

 

HECHO EN SCHRAMBERG.

 

HECHO EN SCHRAMBERG.

 

Muy exigentes desde el principio

 

1861 fue el año en que nació la empresa Junghans. Junto con su cuñado Jakob Zeller-Tobler, Erhard Junghans fundó la empresa en Schramberg, una pequeña ciudad de la Selva Negra.

En un principio estaba especializada en la producción de componentes para la fabricación de relojes pero, muy pronto, la precisión de la casa Junghans se convirtió en sinónimo de la mejor calidad de fabricación. En 1866, los propios maestros relojeros de Junghans construyeron y montaron los primeros relojes.

En 1890 se registró, por primera vez, el conocido símbolo de la marca, una estrella de 8 puntas, que ha perdurado hasta nuestros días. Ya en aquellos tiempos se crearon numerosas patentes y procesos que supusieron grandes ventajas de calidad y fabricación para Junghans.

 

Los relojes Junghans se convirtieron en un símbolo de gran calidad y accesible de Alemania y se comercializaron en todo el mundo.

En 1903 el sueño se hizo realidad: Junghans era la fábrica de relojes más grande del mundo. Con más de 3.000 trabajadores fabricaba más de 3 millones de relojes al año. Pronto fue necesaria la ampliación del lugar de emplazamiento de la fabricación.

Se construyó el edificio de terrazas hoy en día protegido y que, gracias a su construcción escalonada, proporcionaba luz del día a todos los puestos de trabajo de la zona de fabricación de relojes. En este edificio de terrazas se fabricaron también los primeros relojes de pulsera mecánicos.

 
 

Filosofía de la marca

 

La Uhrenfabrik Junghans se fundó en 1861 en Schramberg, en la Selva Negra. Sus 150 años de experiencia en precisión y diseño de relojes quedan reflejados en importantes hitos históricos: en 1903, Junghans era, con más de 3.000 trabajadores, el mayor fabricante de relojes del mundo. El desarrollo de mecanismos precisos hace que en 1951 la empresa se convierta en el mayor fabricante de relojes de Alemania y en 1956 en el tercero del mundo. En los Juegos Olímpicos de 1972 de Múnich, Junghans marca nuevos hitos en el cronometraje como cronometrador oficial. Tras una movida y exitosa historia empresarial, desde 2009, los empresarios de Schramberg, el Dr. Hans-Jochem y Hannes Steim, son los nuevos propietarios de esta empresa tradicional.

 

Cada uno de nuestros relojes se fabrica en Schramberg bajo un gran amor por los detalles, una gran exigencia en cuanto a calidad y diseño, así como, una gran competencia tecnológica. La colección incluye relojes carismáticos: los relojes Meister, que se fabrican desde los años 30, reflejan la historia y el pasado de la empresa. Ya en 1956, Max Bill diseñó relojes que se han convertido en auténticos clásicos. Acuñados por la filosofía de la Bauhaus, se han fabricado hasta nuestros días casi sin modificaciones. Con la invención del primer reloj de pulsera radio-controlado, Junghans estableció un nuevo hito en 1990: una tecnología que, hoy en día, se sigue utilizando con la energía solar, respetuosa con el medio ambiente. Una diversidad tan única como los relojes con la estrella.